viernes, 27 de marzo de 2009

Querida San Cristóbal - San Cristóbal, noviembre 2008










A veces salgo a la calle una mañana de brillante sol y siento en mi cara el aire helado que la noche dejó como último aliento al amanecer, combinación cálida/fría que huele a energía y a buenas vibras. A veces voy a mi casa y un tráfico sofocante me obliga a refugiarme en el equipo de Blackie (mi querido Twingo negro, para quienes no lo conocen) para sincronizar la gente que cruza los pasos peatonales al ritmo de mantras budistas mezclados con techno por unos Dj's españoles. Todo cuadra armoniosamente. Todo combina en San Cristóbal.

San Cristóbal me regala unos deliciosos shawarmas y la amigable atención de Ayubi, el pana libanés en Pirineos II, a quien su upgrade lingüistico al castellano aún le hace decir "¡bienvenido!" a la llegada y a la despedida de sus clientes. Me regala unas tranquilas cervecitas en la hacienda, donde el aire de la noche mantiene frescas las bebidas y las amistades. San Cristóbal guarda un lugar musicalmente sobrenatural (algunos le llaman "donde Naudy") el cual después de conocerlo me hizo mirar desde la avenida marginal hacia los barrios de la parte baja de la ciudad y verlos resplandecer como la casa del aviador del principito, al saber que adentro guardan algo que los hace mágicos. La ciudad me regala un sol que me escolta desde atrás y proyecta mi sombra al futuro cuando al atardecer voy hacia mi hogar taribero.

Hay que andar con los ojos muy abiertos en mi queridad ciudad, pues no se sabe en que lugar nos podemos encontrar con la belleza oculta tras el desgaste de la rutina. En esta oportunidad publico un trabajo que realicé a finales del año pasado jugando con las formas que quienes hacemos vida en esta pequeña capital quizá hemos visto una y otra vez en calles y avenidas, pero sin detenernos a ver las estéticas ocultas tras ellas al reordenarlas desde una perspectiva distinta. Así como cuando subo la caminería de La Rotaria puedo ver la ciudad completa y volver a armar en mi retina sus historias, sus luces y sus vidas, para encontrarme de nuevo al bajar con una San Cristóbal de parques, recogelatas, árboles, luces, prostitutas, tragafuegos, estadios, neblina, gente que compra, niños, películas, malandros y helados; pero sí... bonita a su estilo.

A arriba hacia abajo:

1 y 2: Estadio metropolitano de baseball
3: Puente libertador
4: Viaducto viejo
5 y 6: Centro Cívico
7: 5ta. avenida
8: CC del Este
9: Obelisco de la colonia italiana

4 comentarios:

Yei dijo...

Que buenoooo! aparte que la nostalgia sancristobalense se me activo por completo....

Alcides Urrutia dijo...

Excelente fotografías, un buen material visual e imaginativo de los diversos iconos de la ciudad.

Carlos D! dijo...

Gracias por sus comentarios... ¡aprecio que les haya gustado!

Yei: ¡me imagino! estando por allá al otro lado del país se debe soltar de vez en cuando un suspiro por SC, yo sobre todo extrañaría no tener a la mano un pan de mantequilla de cualquiera de las panaderías de la ciudad (ups... se me acaba de salir el gocho con total plenitud)

Alcides: fíjate que sí, a pesar de lo gastados (tanto por el tiempo como por las referencias) esos íconos todavía pueden verse desde otra óptica... o por lo menos eso fue lo que quise trasmitir, que bueno que lo hayas notado.

aristide dijo...

expectacular!