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Una tarde tranquila estaba trabajando en mi reducida oficina cuando se asomó por la puerta este personaje, pidiendo una limosna con su dedo índice señalando a la palma de su otra mano. Levanté la mirada instintivamente al ver la sombra en la entrada y ni hace falta decir que quedé sorprendido por su apariencia, así que sin dudarlo un minuto le pedí que me esperara y fuí a buscar mi cámara. Sabiendose poseedor de una completamente pintoresca imagen posó frente a mi casa pacientemente y todo el tiempo en silencio mientras le tomaba varias fotos. Sin estar seguro si era sordomudo o no, le pregunté mitad señas mitad hablando del por qué de ese hábito que llevaba. Pero no me respondió nada, tan sólo me hizo una cruz y siguió su camino por las calles de Táriba. Yo entré a mi casa, busqué mi infaltable café negro vespertino y seguí trabajando en las fotos de una boda.
6 comentarios:
Que bolas! Le tomaste la foto y no le diste dinero? jejejeje... Luzmary
Està demàs decir....que personaje!!! Luzma
Jajajaja chaaama! la verdad no me acuerdo... creo que sí le dí
pero con o sin dinero te dio la bendicion
Un buen retrato...mezcla de estilos...muy personal.
Un abrazo.
Karem: sí, lo bueno es que por lo menos obtuve foto y bendición, salí caballo blanco jajajaja.
Gracias Ma. Teresa! un abrazo para tí también...
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